Rafael Marín: De empresario a fundador de Morena en Q. Roo
Ciudad de México.- Hablar de Rafael Marín Mollinedo es repasar no solo la historia reciente de Quintana Roo, sino también capítulos claves de la política nacional. Empresario convertido en funcionario federal, fundador de Morena en el estado y figura cercana a Andrés Manuel López Obrador, su perfil combina discreción, austeridad y una visión técnica forjada en décadas de trabajo. Desde la creación de Tabana Banana en los años noventa hasta sus cargos en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, la Agencia Nacional de Aduanas de México y la representación diplomática de México en la OMC, Marín Mollinedo ha transitado entre lo local y lo internacional sin perder de vista sus raíces.
El funcionario repasa con el periodista, conductor y analista político, Guillermo Vázquez Handall, sobre los orígenes de Morena en Quintana Roo, su cercanía con López Obrador, los retos de la 4T bajo Claudia Sheinbaum y la responsabilidad que asume como figura moral de un movimiento político que ya forma parte de la historia del país.
GVH: Rafael, empecemos por el origen. Usted es reconocido como uno de los fundadores de Morena en Quintana Roo. ¿Cómo recuerda esos años de inicio?
RMM: Fundar Morena en Quintana Roo fue un acto de convicción y también de resistencia. En aquel tiempo no teníamos grandes recursos, ni oficinas equipadas ni reflectores. Teníamos algo más fuerte: la certeza de que México necesitaba un cambio profundo. En el estado recorrimos comunidades, tocamos puertas y dialogamos con la gente sobre justicia social, honestidad y transparencia. Fueron años de mucho trabajo, pero también de esperanza. Yo suelo decir que Morena en Quintana Roo nació más en las plazas públicas que en los escritorios, porque fue la ciudadanía quien le dio forma y fuerza.
GVH: Usted venía del mundo empresarial. ¿Qué lo llevó a dar ese salto a la política y a unirse a López Obrador?
RMM: Mi historia personal está muy ligada al esfuerzo colectivo. En 1987 llegué a Quintana Roo, y en 1990 fundé Tabana Banana, una empresa que creció gracias a la disciplina y al trabajo en equipo. Desde entonces entendí que el desarrollo no puede estar desligado de la comunidad. Conocí a Andrés Manuel López Obrador en esa misma lógica: la de pensar que la política debe servir para mejorar vidas. Esa cercanía fue construida en la convicción, no en la conveniencia. Yo sabía que dar el paso a la política significaba retos, pero también la oportunidad de aportar a un cambio estructural.
GVH: En su trayectoria pública ha ocupado cargos de enorme peso, como el Corredor Interoceánico o la Agencia Nacional de Aduanas. ¿Cómo conecta esas experiencias con sus orígenes en Quintana Roo?
RMM: Aunque son responsabilidades nacionales, siempre las he entendido desde lo local. Dirigir el Corredor Interoceánico me permitió comprobar que los grandes proyectos no solo se miden en inversión, sino en cómo impactan a las comunidades. Lo mismo pasa con las aduanas: no se trata de recaudar por recaudar, sino de generar confianza en las instituciones. Esa visión me acompaña porque sé de dónde vengo: de un estado como Quintana Roo, que combina el dinamismo turístico con profundas desigualdades sociales.

GVH: ¿Qué papel jugó López Obrador en su formación política y personal?
RMM: Andrés Manuel es un líder excepcional. Con él aprendí la importancia de la honestidad, la cercanía y la austeridad. No se trata de discursos, sino de estilo de vida. A veces se piensa que la política es protagonismo, pero él nos enseñó que es compromiso. Esa relación no es de conveniencia; es de valores compartidos. Morena no existiría sin la constancia de miles de ciudadanos, pero tampoco sin la visión de un hombre que supo convertir la inconformidad social en un movimiento histórico.
GVH: Hoy la Cuarta Transformación vive una nueva etapa bajo la doctora Claudia Sheinbaum. ¿Cómo evalúa ese relevo de liderazgo?
RMM: La doctora Sheinbaum representa continuidad y renovación al mismo tiempo. Tiene una visión técnica muy sólida y, al mismo tiempo, un compromiso social inquebrantable. Esa combinación es clave para el futuro de México. Yo veo en ella la posibilidad de consolidar lo alcanzado en la primera etapa de la 4T, pero también de innovar en temas como ciencia, tecnología y desarrollo urbano sustentable. Creo que México necesita ese equilibrio, y Quintana Roo se beneficiará mucho de un liderazgo que entiende la complejidad del desarrollo con justicia social.
GVH: A lo largo de su carrera, se le reconoce por mantener un perfil discreto, lejos de reflectores mediáticos. ¿Es una estrategia o una forma de ser?
RMM: Es mi manera de entender la vida. Nunca he buscado el protagonismo; lo que me interesa es que las cosas se hagan y se hagan bien. El servicio público no debería ser una pasarela, sino una responsabilidad. Cuando estuve en la OMC o en las aduanas, mi prioridad no fue aparecer en titulares, sino cumplir con el deber. Creo que la discreción es también una forma de respeto hacia la gente.
GVH: En su papel al frente de la Agencia Nacional de Aduanas, ¿cuál ha sido el reto más grande en términos de gestión y cómo lo ha enfrentado?
RMM: La ANAM es un área estratégica para México porque no solo recauda recursos, también es la puerta de entrada y salida del comercio exterior. El mayor reto ha sido enfrentar inercias históricas: prácticas de corrupción, sistemas tecnológicos obsoletos y procesos poco transparentes. Lo que hemos hecho es trabajar en tres ejes: profesionalizar al personal, invertir en tecnología y blindar los procesos con controles de transparencia. Sé que es un camino largo, pero estoy convencido de que la confianza ciudadana en las instituciones solo se recupera con hechos, no con discursos.
GVH: Más allá de la política, ¿qué significa para usted Quintana Roo?
RMM: Quintana Roo me lo ha dado todo: mi familia, mi hogar y mi propósito. Llegué aquí buscando una oportunidad, y lo que encontré fue una comunidad que me acogió y me enseñó. El estado es tierra de migrantes y de diversidad, y en eso radica su fuerza. Para mí, hablar de Quintana Roo es hablar de gratitud. Por eso siempre digo que mi compromiso no es solo político, es personal.
GVH: En este contexto, ¿qué mensaje le daría a quienes desconfían de la política?
RMM: Que los entiendo. La política ha fallado muchas veces. Pero también puedo decir que cuando se ejerce con honestidad, la política se convierte en la herramienta más poderosa de transformación. No se trata de pedir confianza ciega, sino de demostrar con hechos. Mi compromiso es trabajar con transparencia y cercanía. Yo creo que la ciudadanía tiene derecho a exigir y a evaluar, y nosotros tenemos la obligación de responder con resultados.

GVH: Mirando hacia adelante, ¿cómo visualiza el papel de Quintana Roo en la nueva etapa de la Cuarta Transformación bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum?
RMM: Veo a Quintana Roo como un estado clave para el futuro del país. Somos un motor turístico reconocido en el mundo, pero también tenemos retos en vivienda, inflación, medio ambiente y desigualdad. La doctora Sheinbaum tiene la visión técnica y el compromiso social para acompañar estos desafíos. Mi convicción es que el estado debe diversificar su economía, fortalecer sus comunidades mayas como pilar cultural y garantizar que el desarrollo llegue a todos los rincones, no solo a las zonas turísticas. El futuro de Quintana Roo tiene que ser integral: prosperidad económica con justicia social y respeto al medio ambiente.
GVH: Finalmente, ¿qué papel juega su familia en su vida y en su trayectoria pública?
RMM: Mi familia es mi pilar. Son quienes me recuerdan cada día por qué empecé este camino y por quiénes lo hago. Su apoyo silencioso me da serenidad y fortaleza. Uno puede tener cargos importantes, pero si no tiene equilibrio en casa, todo lo demás se desmorona. Yo agradezco cada día a mi esposa, a mis hijos y a mis seres queridos, porque me inspiran a seguir adelante. Si algo he aprendido, es que los valores familiares son el motor de todo logro.
