El pulso nacional de la sucesión en Quintana Roo
La creciente e imparable efervescencia previa a la designación de la candidatura de Morena y sus aliados al gobierno de Quintana Roo, va estableciendo posiciones cada vez más claras, las expresiones populares que se derivan de las simpatías particulares hacia los aspirantes imponen sus preferencias.
Por un lado está el tándem oficialista local y en contraparte un movimiento orgánico que cada día cobra más fuerza, el de un Morena original, puro y fundador, cuyas numerosas huestes han sido discriminadas y ahora hasta amenazadas si no apoyan la imposición.
El problema radica en un concepto básico, en Quintana Roo quien hace la tarea y gana las elecciones es Morena, pero quienes gobiernan son del Verde Ecologista, eso ha generado un contundente rechazo de identidad y de valoración de la gestión de gobierno.
Este desequilibrio a pesar de la manipulación de encuestas a modo, pone sobre la mesa un debate respecto del origen y destino de la próxima postulación, para ser candidato de Morena hay que ser y parecer de Morena.
Sin embargo, en un intento fatuo se intenta a toda costa y costo, imponer una narrativa mediante la cual se haga parecer que las cartas del actual régimen son de Morena, cuando la realidad es otra, solo basta con revisar los orígenes partidistas de las alcaldesas de Benito Juárez Ana Patricia Peralta y de Playa del Carmen Estefanía Mercado, para sin ningún esfuerzo descubrir que no son lo que pretenden ser.
Por otro lado, el delfín del palacio de gobierno de Chetumal, Eugenio Segura lleva a cabo una por demás errática y onerosa promoción, que incluso ya tipifica en términos de ley en actos anticipados de campaña, fruto del nerviosismo que le invade, para insistir en su pertenencia a Morena, aun y cuando nadie le crea.
En el caso de Segura, parte de la estrategia mediática se ha concentrado en difundir que cuenta con apoyos y simpatías en el epicentro del poder nacional que no existen y en todo caso, los que sí lo respaldaban en un principio, hoy están a nada de perder cualquier tipo de influencia, léase Adán Augusto López entre otros más.
En este mismo sentido, la propia Gobernadora Mara Hermelinda Lezama ha venido desde hace tiempo edificando una torre de Babel publicitaria, respecto de su relación personal con la presidenta de la república, basándose en argumentos fantasiosos que no corresponden con la realidad, con el claro objetivo de favorecer la aspiración de su grupo.
De hecho podemos compartir que en el círculo cercano de la mandataria hay disgusto por la forma en que la gobernadora se dirige a la presidenta de la república, sin el cuidado del protocolo y de las formas que demandan su investidura, situación incluso que ha sido ampliamente comentada entre sus colegas y que al menos dos gobernadores nos han referido directamente.
El trabajo periodístico serio exige investigación y verificación, la consulta con las fuentes adecuadas y que por su posición además de tener el pulso de las cosas, tienen una visión e influencia mucho más amplia del escenario, en el que no median solamente los intereses locales, sino todos los factores que inciden.
De tal forma que con esa información podemos decir que hay dos fotografías, la local y la nacional, esta última donde se toman las decisiones y que la primera la local no coincide con la nacional, distan mucho en forma, sentido y objetivo y visto así lo que se impondrá por definición es el orden.
Alrededor de la presidenta, sus colaboradores más cercanos y de confianza, tienen toda la información de lo que acontece en Quintana Roo, conocen los trasfondos, las ligas y la conexiones económicas y políticas actuales, los intentos de imponer por la fuerza la permanencia de un grupo de poder, que además de serles ajeno no compagina con sus ideales y proyectos.
