Entre rituales y jarana, así celebran el Grito comunidades mayas
Felipe Carrillo Puerto, Q. Roo.- Mientras en las plazas principales del país miles de personas corean el “¡Viva México!” en ceremonias oficiales encabezadas por autoridades, en las comunidades mayas de Quintana Roo las fiestas patrias adoptan un tono diferente.
Allí, el Grito de Independencia se convierte en un acto híbrido: mezcla de símbolos nacionales con rituales mayas, danzas comunitarias y gastronomía tradicional. No es solo memoria de 1810, sino también reafirmación de la identidad indígena en pleno 2025.
El peso de la memoria y la resistencia
Para los mayas, las fiestas patrias no son un evento importado. Desde principios del siglo XX, líderes comunitarios integraron el Grito en sus propios calendarios cívicos, reinterpretándolo como un recordatorio de luchas pasadas, incluida la Guerra de Castas que marcó profundamente la historia peninsular.
“Para nosotros, gritar ‘Viva México’ es también gritar ‘Viva la dignidad maya’”, explica Don Jacinto Poot, cronista comunitario de Felipe Carrillo Puerto.
La celebración se resignifica: los héroes nacionales conviven en el discurso con líderes mayas como Jacinto Pat y Cecilio Chi, símbolos de resistencia local.
La fiesta en clave comunitaria
En poblaciones como Tihosuco, Tepich y X-Pichil, el 15 de septiembre no solo hay banderas tricolores. También se encienden fogatas, se baila jarana y se sirven platillos tradicionales como el pibipollo y el relleno negro.
Las autoridades comunitarias, junto con maestros y jóvenes, organizan representaciones teatrales en lengua maya, donde la independencia se explica como una cadena de luchas compartidas.
“Queremos que los niños comprendan que ser mexicano también significa ser maya”, señala la maestra María Xiu, de una primaria bilingüe en José María Morelos.
Voces jóvenes: identidad y orgullo
Lejos de la idea de un ritual anacrónico, las nuevas generaciones mayas se apropian de la fecha con creatividad. Jóvenes de Carrillo Puerto y Bacalar organizan conciertos con música fusión (rap en lengua maya), murales con símbolos patrios y rituales de purificación antes del Grito.
“Nos sentimos parte de México, pero también queremos que México reconozca lo que significa ser maya hoy”, dice Ixchel Canul, estudiante universitaria.
- 490,000 personas se reconocen como parte de la población maya en Quintana Roo (INEGI, 2020).
- 65 % de los habitantes en Felipe Carrillo Puerto tienen como lengua materna el maya yucateco.
- En al menos 30 comunidades mayas se realizan celebraciones cívicas propias del Grito.
- Más de 100 escuelas bilingües en la región integran actividades patrias con elementos de identidad cultural.
Más allá de la fiesta: turismo y cultura
El Grito en comunidades mayas atrae cada vez más visitantes. Según la Secretaría de Turismo estatal, en 2024 más de 25 mil turistas nacionales y extranjeros asistieron a celebraciones comunitarias en Carrillo Puerto y Tihosuco. Este flujo genera ingresos, pero también exige equilibrio: preservar la esencia cultural frente al riesgo de folklorización.
Especialistas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) insisten en que la clave está en fortalecer la participación comunitaria y garantizar que los beneficios económicos no se concentren en unos pocos.
Un futuro de identidad compartida
El Grito de Independencia en las comunidades mayas es mucho más que una ceremonia cívica: es un acto de resistencia cultural, un puente entre la nación mexicana y la herencia ancestral.
El reto está en mantener la autenticidad de la tradición, evitando que la presión turística o la uniformidad nacional diluyan el carácter propio de estas celebraciones.
