Pueblos Mágicos de Quintana Roo, entre la bonanza y la crisis

Pueblos Mágicos de Quintana Roo, entre la bonanza y la crisis

Cancún, Q. Roo.- En la última década, Quintana Roo ha visto cómo sus Pueblos Mágicos se consolidan como motores de atracción nacional e internacional. Bacalar, con su laguna de siete colores, Isla Mujeres con sus playas caribeñas, Tulum con su dualidad arqueológica y cosmopolita, y Cozumel, emblema del turismo de cruceros, registran cifras récord de visitantes.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo federal (SECTUR), en 2024 los Pueblos Mágicos de Quintana Roo recibieron en conjunto más de 4 millones de visitantes, un incremento cercano al 30 % respecto a 2019. La derrama económica estimada supera los 20 mil millones de pesos anuales, con empleos directos e indirectos en hotelería, transporte y servicios.

Beneficios visibles: empleo y desarrollo

Los impactos positivos son innegables. En Bacalar, el número de habitaciones de hospedaje pasó de 1,200 en 2018 a más de 3,000 en 2025, lo que generó una expansión en empleo formal. En Isla Mujeres, el crecimiento turístico permitió que la recaudación municipal aumentara en un 45 % en cinco años, destinándose parte de estos recursos a infraestructura urbana.

Para muchos artesanos y emprendedores, el turismo se traduce en oportunidades reales. “Antes vendía mis bordados en ferias locales, ahora tengo clientes de Alemania y Canadá que regresan cada año”, cuenta María Xool, artesana maya de Bacalar.

Las grietas del éxito: presión ambiental y social

Sin embargo, el auge turístico también deja huellas profundas. La laguna de Bacalar enfrenta procesos de eutrofización por descargas irregulares y exceso de embarcaciones. En Tulum, la expansión inmobiliaria ha duplicado el costo de vida y amenaza vestigios arqueológicos con proyectos turísticos de gran escala.

El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático advierte que, de continuar la tendencia actual, la capacidad de carga ambiental en Bacalar podría superarse en menos de una década. En Cozumel, la llegada masiva de cruceros —con picos de hasta 30 barcos semanales— ha provocado acumulación de residuos sólidos que la isla no logra gestionar a tiempo.

“El turismo masivo está comprometiendo la identidad y los recursos de los Pueblos Mágicos. No podemos medir solo derrama económica sin atender los costos sociales y ambientales”, señala el investigador Luis Hernández, especialista en turismo sostenible de la Universidad del Caribe.

Ciudadanía en resistencia y propuestas de cambio

Frente a estos retos, las comunidades locales no permanecen pasivas. En Isla Mujeres, colectivos ciudadanos impulsan campañas de reciclaje comunitario y limpieza de playas. En Tulum, jóvenes universitarios promueven proyectos de turismo regenerativo, que incluyen recorridos guiados por comunidades mayas con enfoque cultural y ambiental.

Además, algunos empresarios han comenzado a virar hacia prácticas responsables. Hoteles boutique en Bacalar limitan el uso de plásticos y regulan las actividades acuáticas para evitar daños en la laguna.

“Necesitamos un turismo que construya futuro, no que hipoteque nuestro presente”, apunta Ana María Martínez, lideresa comunitaria en Bacalar.

Staff Buenas Noticias