Cáncer de próstata, un enemigo silencioso en Quintana Roo

Cáncer de próstata, un enemigo silencioso en Quintana Roo

Cuando a don Luis, un maestro jubilado de 63 años, le diagnosticaron cáncer de próstata, su primera reacción no fue miedo, sino incredulidad. “Nunca tuve síntomas”, dice. “Solo fui al médico porque me insistieron mis hijos”.
Su historia no es excepcional. En Quintana Roo, el cáncer de próstata se ha convertido en una epidemia silenciosa.

Según la Secretaría de Salud estatal, uno de cada siete hombres mayores de 50 años podría desarrollar la enfermedad, pero la mayoría llega al diagnóstico en etapas avanzadas, cuando el tratamiento es más costoso y las posibilidades de recuperación se reducen drásticamente.

Las cifras que preocupan

El Inegi y la Secretaría de Salud Federal reportan que, entre 2015 y 2025, la incidencia del cáncer de próstata en Quintana Roo aumentó casi un 40%, mientras que la tasa de mortalidad creció en un 25%.
En 2024, se registraron alrededor de 2 mil 400 nuevos casos en el estado, el doble que hace una década, y se estima que ocho de cada 10 diagnósticos ocurren cuando la enfermedad ya se encuentra en fase avanzada.

La edad promedio de diagnóstico es de 65 años, y los municipios con mayor incidencia son Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco, sin embargo, los especialistas advierten que las cifras podrían ser aún mayores, debido al subregistro y al miedo a acudir a revisiones urológicas.

“El principal enemigo no es el cáncer, es el silencio”, afirma el urólogo Dr. Juan Carlos Canto, del Hospital General de Cancún.
“Hay hombres que prefieren morir antes que hablar de su cuerpo”.

Tabúes que matan

¿Por qué los hombres siguen sin hacerse chequeos? La respuesta mezcla miedo, vergüenza y desinformación. En muchas comunidades, hablar de salud masculina, especialmente sobre el examen prostático, sigue siendo un tabú asociado a la pérdida de virilidad.

“El machismo también enferma”, explica la psicóloga María del Carmen Méndez, especialista en salud masculina.
“Muchos hombres creen que ir al urólogo es una muestra de debilidad. Pero no hacerlo puede costarles la vida”, agrega.

En entrevistas con pacientes, varios reconocen que solo buscaron atención médica cuando el dolor o las dificultades urinarias se volvieron insoportables. Para entonces, el cáncer ya se había extendido.

Radiografía de un problema en aumento

La Secretaría de Salud de Quintana Roo reconoce que la detección temprana aún es baja. Solo el 20 % de los hombres mayores de 45 años se realizan revisiones urológicas regulares.
Mientras tanto, el sistema público enfrenta desafíos: Falta de urólogos en hospitales comunitarios, pocas campañas de información adaptadas a la población masculina, largas listas de espera para estudios de laboratorio.

A ello se suma la centralización de los servicios oncológicos en Cancún y Chetumal, lo que obliga a pacientes del interior del estado a recorrer largas distancias para recibir atención.

“El acceso desigual a la salud también es una forma de silencio”, comenta el Dr. Ricardo Uc, oncólogo del IMSS Playa del Carmen.

El impacto emocional

El cáncer de próstata no solo afecta físicamente: golpea la autoestima y la identidad masculina. Muchos pacientes enfrentan depresión, ansiedad y aislamiento, especialmente cuando los tratamientos implican pérdida de libido o disfunción eréctil.

Jorge Noh, diagnosticado en 2022, relata: “Pensé que mi vida se había acabado. No por el cáncer, sino por sentir que ya no era el mismo hombre. Después entendí que estar vivo ya era una victoria”.

Psicólogos y médicos coinciden: la salud emocional es clave para la recuperación, pero aún no se incorpora sistemáticamente en los programas públicos de atención.

La prevención que falta

La mayoría de los casos podría detectarse a tiempo con un simple análisis de sangre (PSA) y un examen clínico anual, sin embargo, solo tres de cada 10 hombres en Quintana Roo conoce estos procedimientos.

La Secretaría de Salud estatal lanzó en 2025 la campaña “Hombres que se cuidan, hombres que viven”, con módulos itinerantes de atención gratuita en Cancún, Playa del Carmen y Tulum.
El reto es enorme: cambiar mentalidades y vencer décadas de estigma.

“Hablar del cáncer de próstata no debería ser motivo de vergüenza, sino de responsabilidad”,
sostiene la uróloga Dra. Fernanda Escobar, del Hospital General de Chetumal.

Romper el silencio, salvar vidas

El cáncer de próstata es curable en etapas tempranas, pero invisible para un sistema y una cultura que rara vez mira hacia la salud masculina.

“El cáncer no distingue clases ni edades. Pero sí distingue entre quienes hablan a tiempo y quienes callan demasiado”, concluye el urólogo Dr. Canto.

Staff Buenas Noticias